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Sun, Feb

SOCIALES

Juan Francisco Manzábar no entendía porqué, la tarde del viernes 10 de junio, la Intendencia General de Policía del Guayas y la Dirección Provincial de Salud clausuraban el centro de rehabilitación de drogas que estaba ubicado junto a su domicilio, en el bloque 7 de la cooperativa Balerio Estacio, en el noroeste de Guayaquil.

Para él y otros moradores del sector, en ese lugar los internos experimentaban una verdadera transformación.


En el centro, denominado como clandestino por no poseer los permisos correspondientes, las autoridades encontraron medicinas caducadas, mala difusión de desechos, hacinamiento y a varios jóvenes que aseguraban haber sido encerrados por sus padres o familiares para que los administradores del lugar los ‘limpien’ de las drogas.

Para Omar Garay, psicólogo clínico y responsable de Salud Mental de la Coordinación Zonal 8, ese es un pensamiento social equivocado que puede traer graves consecuencias.

“La sociedad está muy aferrada a llevarlo (al consumidor) a una clínica... ¿Por qué? Porque quieren deshacerse del problema. La familia dice que para evitar robos y malas noches es mejor ingresarlo, aunque les cueste mucho más de lo que pueden pagar. Pero resulta que la persona de consumo llega a estas pseudoclínicas de rehabilitación y no hay los profesionales pertinentes. Los tienen ahí pasando hambre, los maltratan...” reflexiona el psicólogo.

Algunas veces, afirma, los padres suelen confundir la sintomatología del consumo con otros problemas que pueden tener sus hijos y aún así los internan por desconocimiento.

De enero a julio, 10 centros de rehabilitación ‘clandestinos’ fueron clausurados en Guayaquil. La mayoría estaba ubicada en lugares como Guasmo, Isla Trinitaria, Florida Norte y Bastión Popular.

El Ministerio de Salud Pública brinda una ruta de atención integral, donde se trabaja con el paciente y la familia. Para las autoridades de este organismo es importante aclarar que encerrar al consumidor no es la solución al problema.

Garay menciona que “la familia debe entender que la primera opción no es la clínica, es el tratamiento ambulatorio” que les permitirá a los pacientes relacionarse y reingresar a la sociedad poco a poco. Aquí la voluntad juega un papel muy importante, pues si el consumidor no está dispuesto a desintoxicarse, todos los esfuerzos serán en vano.

Fuente: expreso.ec